Mi segunda semana en la página de contactos ha sido rara....para empezar descubrí que eso de que las chicas no pagamos ya se ha acabado.....solo puedes chatear o mandar mensajes si pagas o si el chico con el que quieres contactar tiene cuenta, pero no normal no,estos te pueden hablar pero tu a ellos no,para poder contactar tu tiene que ser premium.Y sinceramente los que se gastan tanta pasta por algo es...solo hay que echar un vistazo a los perfiles.
Bueno sorprendentemente el domingo tenia un flechazo de un chico que no esta nada mal, le reenvié el flechazo ya que no puedo hacer nada mas, pues el no tiene cuenta premium.Ya me estaba desanimando , pues no podía contactar con el chico ,ni con ninguno que no hubiera pagado un pastón, pero finalmente el lunes me hablo por el chat de la página, yo obviamente no le podía responder, yo pensaba que el iba a pensar que no le quería hablar pero por suerte el se dio cuenta y me dio su messenger para poder hablar. Pues hemos estado hablando todos los días, tanto por la mañana como por la tarde-noche.
Tanto hablar al final dio para una especie de cita. El miércoles quedamos, me lo pase muy bien , estaba nerviosa pero enseguida me encontré cómoda hablando con el, no se si llegaremos a algo ,pero si no , me gustaría mantener la amistad.
He vuelto a tener flechazos, esta vez se han superado , uno de 52 años!!!!! En serio, los tíos no leen. Le mandan flechazos a todas!!!
Os seguiré informando.
Los gatos se quedan». Éste era el grito unánime con el que decenas de estudiantes y miembros de la comunidad educativa de la Universidad de Alicante se concentraron ayer a las puertas del Rectorado para pedir que dé marcha atrás en su decisión de erradicar la colonia felina del campus.
Desde hace varios años, un grupo de voluntarios de la asociación Asoka el Grande mantiene a los numerosos gatos que pueblan el amplio campus de la UA. «Habíamos conseguido mantener y controlar la colonia felina con esterilización, alimentación a base de pienso seco y calidad que no produce olores y proporcionándoles asistencia veterinaria cuando así lo necesitan», indican. Además, promueven la adopción de los gatos a través de la asociación, «con éxito en varios casos», apuntan.
Sin embargo, la institución académica ha decidido, de acuerdo con, dicen, el «sentir mayoritario de la comunidad educativa», que esa colonia es un problema para la salud de los universitarios y trabajadores y ha dado orden por escrito de retirar todos los comederos y bebederos que se encuentren y a sancionar a las personas que los cuidan para poder ir retirándolos a la protectora de animales.
Un sentir mayoritario que a los voluntarios y a los concentrados ayer se les escapa. «Una encuesta realizada hace dos años revelaba que el 70% de la comunidad universitaria está a favor de los gatos», explican.
En opinión de veterinarios consultados por la asociación, el Campus de Alicante es «ideal» para estas colonias, al no tener tráfico de coches interno, tratarse de un recinto cerrado, tener restos de comida de los restaurantes que hay dentro de él y de los miles de estudiantes que allí comen a diario, tener espacios y vegetación donde poder esconderse o tener el cariño de la gente que allí se encuentran. Todas esas razones son las mismas por las cuales «estos veterinarios consideran que tarde o temprano volverá a aparecer una nueva colonia, esta vez con menos control», señalan.
Además, tildan la medida de «hipócrita», dado que hace años comenzaron los trámites para declarar el campus núcleo zoológico y el rector, Ignacio Jiménez Raneda, defendió en su blog electoral la buena labor del grupo de voluntarios y la existencia de este proyecto y no dudó en pedir el voto para poder llevarlo a cabo cuanto antes.
Por eso han comenzado una intensa campaña de movilizaciones y presión, difundida a través de decenas de blogs y de las redes sociales, que promovieron la concentración de ayer y que ya se ha ganado el apoyo de asociaciones como Alicante Vivo, cuyo presidente, Alfredo Campello, manifestó ayer su «solidaridad» con la causa y consideró que «una universidad que tiene una cátedra con el nombre de Jane Goodall que premia la ética medioambiental debería dar ejemplo precisamente».












